Entrevistamos a Andrea Moccio, artista plástica.

1. ¿Cómo fue su relación con el papel y desde cuándo se vincula? A la hora de trabajar con papel, ¿qué lo diferencia de otros materiales?

Si bien estudié pintura, cuando me recibí tuve la oportunidad de formarme en España en serigrafía. Es una técnica a la que me vinculé desde un principio al ver todas las posibilidades que tenía y lo hice desde la edición de obra gráfica en papel. Comencé a conocer las distintas calidades de papeles, de algodón, papeles hechos a mano con fibras naturales y empecé a investigar el tema de la edición de obra gráfica sobre papel. Como técnica, la serigrafía siempre me conectó con el papel desde la imagen, pero con el tiempo me fui relacionando a lo que es la serigrafía no solo en impresión si no para generar volúmenes o estructuras usándola como una técnica, como un medio para generar espacio y empecé a investigar procesos técnicos para producir, por ejemplo, guirnaldas. Siempre mi vínculo con el papel fue llevarlo al extremo, jugar con técnicas industriales pero de forma artesanal. Por ejemplo, en una primera etapa a partir de guías telefónicas guillotinadas, hice módulos donde los intervenía con serigrafía e imprimiendo el canto del papel de forma que esas imágenes que yo imprimía se modificaban con el más leve movimiento, permitiendo generar módulos para hacer piezas que luego las fijaba y las enmarcaba. Sentía que al guillotinar el papel se producía una urdimbre como si todas las personas estuvieran conectadas y como que el papel volvía a convertirse en árbol. Para ver un video sobre sus trabajos en serigrafía clic aquí.

2. ¿Cómo es su proceso creativo?

Bueno, como decía antes, me gusta experimentar. Siempre me vinculo al papel porque es un material que lo tengo cerca, como comenté con las guías telefónicas. Luego con las guías de la industria, por ejemplo, hice varias series de trabajos, ya llevando al volumen y en un proceso técnico pero siempre buscando lo lúdico. Me refiero al proceso de seriación, por ejemplo, la forma en que pego el pegamento con serigrafía que es como los fabricantes de cotillón comenzaron su industria, siendo la técnica más a mano para pegar el papel, utilizando así en esos primeros estados una técnica tipo industrial. Armo en mi taller un “chablon” con líneas para pasar pegamento. Pensemos que es un colador a través del cual pasa el pegamento; imprimo la secuencia del pegamento y voy componiendo guirnaldas. Para ver un video donde la artista muestra cómo pega con serigrafía el papel para las guirnaldas clic aquí.

Si bien estudié Bellas Artes, me fui acercando a viejas imprentas. Trabajé muchos años en Papelera Palermo, que era un lugar donde se hacían productos relacionados con el papel. Tenía allí acceso a las guillotinas, a las prensas de encuadernación, a mis colegas Maestros Papeleros, a quienes les podía pedir sugerencias. Y todo eso fue como mi universidad. Los encuadernadores fueron de alguna manera mis maestros y me enseñaron un montón de trucos y de aspectos vinculados al papel, al pegamento y a materiales, a veces es más largo el recorrido si lo hace uno solo que si tiene gente que lo acompaña.

3. ¿Quisiera mencionar proyectos destacados que haya realizado, así como futuras obras?

Dentro del proceso en el que mi trabajo va de lo bidimensional hacia el volumen, al ocupar el espacio generando estas estructuras alveolares de papel, primero hay una obra que a mí me gusta mucho, que es “La guía de la industria”. La vieja guía de la industria, que tenía sus publicidades y sus colores azules, sus letras negras. Al generar estas formas en el espacio, produce una textura que da la misma impresión que la guía telefónica. Con el tiempo empecé a despegarme de lo que es la imagen impresa y fui a la búsqueda de otras experiencias, de cómo hacer obra inmersiva, donde el espectador se pueda meter y circular en el espacio. Una de estas obras es una muestra que hice en el Correo Central en 2006 que se llamó “Yo también me fui al cielo”. Me convocaron para intervenir una sala del Correo que en ese momento estaba abandonado. Me dieron una oficina que la cubrí completamente con módulos enormes de guirnaldas de papel, que las pegué manualmente en mi taller con mucha paciencia.

Diez años después, me invitaron a inaugurar una sala en el Centro Cultural Kirchner (CCK), ya cuando el Correo estaba inaugurado como el CCK. En “La Gran Lámpara” se hace una muestra en todo el Centro Cultural sobre Borges, y a mí me pidieron que haga un laberinto de papel: ese laberinto se llama “En el cristal de un sueño”. Para ver el video de la muestra clic aquí.

Ahí me liberé de trabajar yo misma pegando los papeles y encargué a una fábrica de cotillón familiar los módulos con los que se fabrican las guirnaldas antes de troquelar. Por eso siempre estoy vinculada a la industria del papel y a sus procesos. Además, me apasiona cómo dentro de los procesos industriales siempre hay alguien que logra ese mismo resultado en forma artesanal. Entonces en esta instalación me dediqué a pensar los cortes, o sea son módulos que yo iba guillotinando. Fue así más un trabajo de logística creativa que de cómo hacer la obra.

La última instalación que hice se inauguró en marzo de 2020. Se llama Exuvia y fue una instalación muy, muy grande en el foyer de la Usina del Arte. Exuvia es como el esqueleto de ciertos insectos que mudan su piel para renovarse y renacer, crear una nueva piel, que lo relaciono con la vida misma, como un proceso de vida, de dejar una vieja piel y salir renovado hacia otra cosa que no sabemos muy bien. Exuvia es eso, está relacionado con eso. Esta instalación mide ocho metros por veintiún metros, flota en el espacio, está colgada en altura y jugué con la luz natural del espacio. Está hecha con trescientos kilos de papel seda desplegado y la luz natural se filtra por esos agujeros y genera como si el papel se volviera traslúcido. Para ver el video de la instalación clic aquí.

En general, mi vinculación con el papel es tratando de forzarlo hacia un algún lugar para que casi no sea reconocible, como transformarlo. Ya sea a través de la impresión o a través de la forma, que dé como muchas sensaciones distintas, no una única interpretación.

4. Desde su perspectiva como artista, ¿cómo ve el futuro del papel como un material para vincular a la sociedad?

Cuando hice las dos muestras grandes de instalación, el papel usado en CCK fueron mil quinientos kilos de papel seda, mientras que en la última trescientos kilos. La segunda muestra la armé casi íntegramente con el papel del CCK, quiere decir que casi cuatro años después el papel lo reutilicé, lo guillotiné y lo volví a utilizar. De la primera muestra no tiré nada del papel, está plegado y guardado y lo voy reutilizando todo el tiempo. Para mí es importante que un artista tenga eso en cuenta, cómo uno se vincula con un material y el uso que le da. A veces son obras que no se guardan, que forman parte de un momento, tienen sentido en un espacio determinado y después se convierten en material.

Pero para mí es fundamental que dentro del proceso el “qué hago con el material después de terminar la obra” sea parte de la obra. En este caso, el material de Exuvia fue donado a una cooperativa de La Boca para su reutilización. Todo el papel que se usó se volvió a reciclar.

Creo también que como artistas o como sociedad debemos asegurarnos que los procesos de fabricación de esos papeles cumplan con las normas de cuidado ambiental, porque como artistas siempre tenemos la sensación, de alguna manera, de dar una mirada diferente del mundo y yo espero dar una mirada positiva. Y me parece que es importante ser coherente en ese sentido, que los papeles que utilicemos cumplan con ese proceso.

Acerca de Andrea Moccio: nació en Buenos Aires, Argentina, en 1964. Estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón y en el taller multidisciplinario de Christian Boltanski en París, Francia. Se especializó en serigrafía en Arteleku, San Sebastián, España.

En 2006, comenzó un proceso experimental, creó extrañamiento poético mediante la fusión de la imagen impresa y el guillotinado de imprenta de objetos de papel de la vida cotidiana. Desdibujó los límites de los procesos gráficos valiéndose de la serigrafía para la construcción de obras de carácter inmersivo: “Exuvia” en Usina del Arte (2021) y “En el cristal de un sueño” en CCK (2016). Desde 2018 investiga la tonegrafía: “Todos los jardines de mi madre” en Galería Cecilia Caballero. Entre sus reconocimientos, se destacan: Primer Premio Alberto Trabucco de Grabado (2016), Primer Premio Nacional de Grabado (2018) (para ver el video clic aquí) y Diploma Konex 2022 como Figura destacada del Grabado de la última década. Actualmente reside y trabaja en Buenos Aires.

Para ver un video sobre su historia clic aquí.

Sitio web de Andrea Moccio: www.andreamoccio.com.ar

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